Señora Mermelada se adueñó de Santa Rosa

Señora Mermelada se adueñó de Santa Rosa

Hay emprendimientos que nacen de la necesidad, otros de una corazonada, y están los que surgen del amor más puro. Así dio sus primeros pasos Señora Mermelada, un proyecto de Andrea Di Fiore que transforma frutas en momentos dulces y que hoy cautiva a quienes buscan volver a lo natural.

La historia comenzó en un rincón de la cocina familiar cuando Emilia, la hija de la fundadora, tenía apenas 2 años. Al empezar a consumir preparaciones dulces, surgió una inquietud genuina: ¿qué contienen realmente los productos industrializados que consumimos a diario?

Como fanática de las mermeladas —especialmente las sureñas— y aprovechando la fruta que regalaba la damasca del patio de casa, comenzaron las primeras tandas destinadas exclusivamente al consumo familiar. Como bien reza el dicho popular de que «hay para hacer dulce», los frascos empezaron a llegar al trabajo, y fue allí donde compañeros y conocidos comenzaron a bautizarla cariñosamente con el nombre que hoy lleva el emprendimiento.

El secreto de lo artesanal: pocos ingredientes, sabor real

¿Qué hace que una mermelada casera tenga ese toque único e irrepetible frente a las opciones comerciales? El secreto está en la simpleza. Con una filosofía de trabajo basada en la misma conciencia con la que se cocinaba para una niña de dos años, la elaboración prioriza ingredientes reales y el aprovechamiento total de los nutrientes de la fruta, utilizando muchas veces hasta la cáscara.

Aunque el público y las clientas eligen una y otra vez sus favoritos, el Pera y Chía se ha ganado indiscutiblemente el título de clásico infaltable de la marca.

Descubrí más de este emprendimiento en @senoramermelada