Qué evitar para potenciar los Equipos de Trabajos

 

Cinco creencias arraigadas en las empresas que atentan contra los equipos de trabajo. Para poder fluir como grupo es necesario conocer los propios límites, pensamientos y creencias, de esa manera los caminos para poder crecer se abren ante cada uno de manera natural. Cuáles son los cuatro elementos para la formación de un team exitoso según el especialista Rafael Maratea



Las propias creencias moldean el presente, hacen que cada uno sea como es y que actúe como actúa. No siempre son puestas en tela de juicio, simplemente se presentan y son. Estas creencias se fundamentan en el tiempo, cuanto más se repitan más se afianzan, cuanto más las desarrollan más nos lideran.

"Estar conscientes de cuáles son las creencias que nos rigen como equipo, me permite reformular los cursos de acción y me convierten en una persona más abierta a entender a los demás". Para Rafael Maratea, consultor especialista en liderazgo y desarrollo de equipos, "para poder fluir como grupo se necesita conocer primero los propios límites, pensamientos y creencias, ya que de esa manera se liberarían los caminos para poder crecer".

En contrapartida, “toda falta de conocimiento de nosotros mismos bloquea los procesos de fluidez y limita en cuanto a las posibles vías de acción que se pueden encontrar”.

Según él, “se debe ser flexibles para entender que no existe un único curso de acción, flexibles para comprender a cada integrante del equipo, flexibles para poder mirar con otros ojos y por sobre todo flexibles en el sistema de creencias, entendiendo que cada uno ve el mundo desde su propia perspectiva, desde su propia mirada”.Somos competitivos por naturaleza, pero cuando la competencia se instala en el ámbito del equipo lo que genera es destrucción en lugar de colaboración.


Ideas erróneas

- Creencia Nº 1: la competencia es sana en el desarrollo de las personas. “No existe equipo consolidado donde sus integrantes compitan entre sí. La competencia dentro del equipo no sólo atenta contra el resultado sino que desgasta, corrompe y aniquila la confianza en el otro y por ende en el todo”.

“Somos competitivos por naturaleza, pero cuando la competencia se instala en el ámbito del equipo lo que genera es destrucción en lugar de colaboración”, aseguró Maratea, para quien “líderes y jefes que en pos de ganar utilizan las más horribles tácticas y estrategias, vieron equipos que no lograron consolidarse a lo largo del tiempo porque sus integrantes competían entre sí, personas que quedaron desmotivadas por integrar un sistema de competencia feroz en el fuero de sus equipos -puntualizó-. Para lograr el máximo desarrollo en un equipo de trabajo debemos desterrar la competencia interna y darle paso a la filosofía de la colaboración, donde asoma la motivación de ayudar y tomar riesgos por el compañero”.

- Creencia Nº 2: Sólo sobresalen las estrellas. “Creemos que si nuestro talento no es el que brilla, nuestro esfuerzo no vale la pena, alabamos a los que se destacan y olvidamos a los que pasan desapercibidos”.

"Si cada integrante tiene una función y una responsabilidad específica, cada uno es importante para el logro del resultado", sostuvo el especialista, para quien "el líder con-fluye con la gente, los hace comprometerse con el objetivo y la visión común, yendo más allá de los límites conocidos de las personas, haciendo que cada objetivo sea un desafío común y que cada desafío sea un motivador que despierte los mejores talentos de las personas".

“El camino del líder no es un camino fácil, sin embargo, la recompensa de ver cómo la gente crece, se perfecciona y alcanza lo que quiere es motivación suficiente para que todos los caminos se atraviesen con pasión”, destacó.

¿Cuáles son los 4 elementos de la formación de equipos?

Fuego: la energía, la combustión que sale de la motivación, el propósito, los objetivos de cada uno y del equipo en su totalidad, esto es lo que hace que los integrantes se comprometan y den más de sí mismos en la consecución de los objetivos, esto hace que los integrantes luchen por lograr lo que se les propone.

Tierra: la recompensa, el alimento, lo que cada uno necesita para seguir alimentando sus deseos, esa energía que surge de la convicción que haciendo lo mejor que podamos vamos a acceder a lo que realmente queremos, esa fuerza interna que nos impulsa a mejorar a crecer a potenciar nuestras habilidades y destrezas.

Aire: la libertad, el espacio vital que cada uno necesita para desarrollar sus dones y sus fortalezas. Independencia con responsabilidad, saber que podemos y somos libres de proponer, cuestionar, avalar, compartir para acercarnos a la meta, para lograr el objetivo, para cumplir con nuestro propósito. Sentirse libres para crear.

Agua: la capacidad de adaptación. El agua se acomoda al terreno pero no pierde su caudal, ni su esencia. Así como en los equipos, sus integrantes van acomodándose a las circunstancias, crean un plan de trabajo que puede ser moldeado porque en la flexibilidad está el éxito. Los integrantes se hacen maleables para encontrar el mejor camino que los acerque a lograr los objetivos, adaptarse sin perder el foco ni la fuerza ni la convicción.

- Creencia Nº 3: El objetivo del equipo es más importante que el objetivo de los integrantes. “Esta confusión fue creada por aquellos que no entienden lo que significa un verdadero equipo, los individuos son el equipo y sus objetivos son tan importantes como el objetivo final”, ahondó Maratea, para quien “tener un objetivo de conjunto es condición sine qua non para lograr que el equipo se conforme, pero, también es imperativo que cada integrante sepa y establezca su propio objetivo de logro, de manera de saber que se está comprometiendo por algo y que recibirá su recompensa cuando el objetivo del conjunto se logre”.

- Creencia Nº 4: En un equipo cada integrante dará solo lo que puede. “En un equipo todos tiramos parejo y logramos los objetivos o terminamos mirando lo que hace el otro hace para comparar nuestras acciones”. En palabras del experto, “cada equipo está conformado con los jugadores y no se puede pretender que todos sean ‘estrellas’, cada uno cumplirá con un propósito dentro del equipo y a partir del compromiso de dar lo mejor de sí, el equipo contará con los recursos necesarios para alcanzar lo que se propongan”.

En la ley de la compensación, cuando dos o más personas mancomunadas luchan por un objetivo común, sus habilidades crecen y se expanden. “Aquellas debilidades de los integrantes no sería motivo de parálisis y esos jugadores estarían más confiados en hacer su mejor esfuerzo con las fortalezas que tienen en lugar de sentirse inferiores por aquello que les falta”, sostuvo.

- Creencia Nº 5: Sólo algunos se destacan. “Definitivamente en el equipo de trabajo vamos a tener los que se lucen y los que actúan en las sombras, pero si no fuera por aquellos que actúan en las sombras los objetivos de los equipos no se alcanzarían”.

“Por eso nos parece fundamental que podamos elogiar y elevar los trabajos de aquellos que no están sobre el escenario, sabemos que muchos no reciben el reconocimiento que merecen simplemente porque su trabajo no se ve, pero debe quedar claro que cada engranaje del motor cumple una función fundamental para que este funcione”, concluyó.

 

Fuente: Infobae.com